EL topónimo Benetússer
tiene su raíz y explicación en el mundo árabe.
Fue en 1240 cuando el municipio aparece reseñado en el Llibre
del Repartiment, código en el que se detalla el reparto de
tierras después de la conquista de Jaime I, como Benitúzem,
forma compuesta de Beni- (plural de Ibn = hijo de) y Túzem
(antiguo topónimo de Túnez).
El origen de Benetússer como
alquería mora “de los hijos o descendientes de Túzem”
lo confirma también la cerámica encontrada durante
las excavaciones arqueológicas realizadas en 1987 en la plaza
de la Iglesia. Esta cerámica, de una bellísima combinación
de verde y manganeso, está fechada en la segunda mitad del
siglo X, cuando los califas Omeias gobernaban la península
y la decoración que se imitaba era la de Córdoba.
* Para saber
más sobre el tesoro cerámico de Benetússer,
se recomienda acudir al libro La cerámica califal de Benetússer,
obra de Felisa Escribà. En la actualidad, los hallazgos están
expuestos en el Museo Estatal de Cerámica y Artes Decorativas
“González Martí” de Valencia.
Después de la conquista feudal,
Benetússer fue repoblado por familias oriundas de Cataluña,
Aragón y Montpellier (Francia). Los Giner de Rabassa eran
señores feudales del municipio allá por el año
1351, a pesar de que el linaje derivó en 1412, por diversos
parentescos, en la familia señorial de los Rabassa de Perellós.
En aquella época medieval,
fue construida la Iglesia, que hacia las funciones al mismo tiempo
de capilla del castillo , y la todavía visible puerta de
entrada al jardín palacial, popularmente conocida como la
puerta de Favara.
El año 1884, la hija de los
marqueses de Dos Aguas y señores de Benetússer, doña
Sofía Dais Puigmoltó, se desposó con el conde
de Berbedel, y el matrimonio heredó el palacio de Benetússer,
con sus posesiones y tierras. Este edificio sería derribado
en el año 1934. El doctor Vicente Navarro Soler, en su obra
Topografía Médica de Benetússer, describe el
antiguo castillo de la siguiente manera:
La porta municipal dóna
a plaça del Castell, i és d’arc redó
i de voltes de pedra. Hi ha cotxeres, grans patis, cavallerisses,
unes altres dependències auxiliars, una trompa cònica
sobre la qual descansa l’escala voladiza, i tot cobert de
voltes d’aresta, darrer centelleig de l’art gòtic.
El pis principal consta d’aclarides estances, el sostre de
les quals està format només per les bigues de l’entramat
superior. El sòl és de taulellets, amb bancs de pedra
als festejadors, fent les portes de comunicació. En elles,
s’aprecien ornaments de fusteria blasonada. La sala inmediata
a l’escala és palatina i manca de vestíbul.
Als porxes de l’edifici, es guardaven les collites. Completa
el palau un hort de quatre hectàrees, que estigué
rodejat en el seu temps per tàpies, les quals han desaparegut
en l’actualitat.
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